
El precio de los carburantes sigue al alza en Cádiz y en el conjunto del país durante septiembre, y la principal amenaza es que la tendencia no se frene en octubre. El diésel ha pasado de 1,783 euros por litro el 1 de septiembre a 1,893 euros en los últimos datos disponibles, mientras que la gasolina ha subido de 1,79 a 1,918 euros. El encarecimiento coincide con las últimas semanas de vigencia de las bonificaciones fiscales que se aplican a ambos combustibles.
Una inflación que se nota en el bolsillo
En agosto, los carburantes y combustibles registraron una subida interanual del 21,3%. El diésel aumentó un 30,3% respecto al mismo mes del año anterior y la gasolina un 16,9%, mientras que el IPC general se situó en el 4,3%.
Con los precios de mediados de septiembre, llenar un depósito de 55 litros cuesta unos 104 euros en un vehículo diésel y 105,49 euros en uno de gasolina. En septiembre de 2025, el mismo repostaje suponía 77,99 y 82,06 euros, respectivamente.
Las ayudas terminan el 30 de septiembre
Las medidas fiscales actuales comenzaron a aplicarse en julio, cuando el IVA volvió al 21% tras el periodo en el que estuvo temporalmente en el 10%. La rebaja se mantuvo mediante una reducción del impuesto específico que grava los combustibles.
El calendario inicial fijó una bonificación de 15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y cinco en septiembre. En el caso del diésel, la ayuda de septiembre subió a 20 céntimos al activarse el mecanismo previsto en la normativa en función de la evolución de los precios. La gasolina mantiene los cinco céntimos. Ambas cantidades tienen vigencia hasta el 30 de septiembre, fecha en que finaliza el esquema de ayudas.
El precio medio del diésel se situó entre el 1 y el 7 de septiembre en 1,795 euros por litro, un 19,43% más que el 30 de junio, y ha seguido aumentando hasta los 1,893 euros de la última semana.
Las gasolineras piden nuevas medidas
La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) reclama recuperar el IVA del 10% y establecer de nuevo una reducción temporal del impuesto específico sobre los hidrocarburos. La organización señala además el aumento de los costes de aprovisionamiento de las estaciones.
Según sus cálculos, si las bonificaciones desaparecen sin ser sustituidas, el diésel podría encarecerse 24,20 céntimos por litro a partir del 1 de octubre. Para la gasolina, la estimación es de 6,05 céntimos por litro. Se trata de cálculos de la patronal y no de una subida fijada oficialmente.
Efecto en la cesta de la compra
El impacto no se limita a los conductores. El combustible forma parte de los costes de transporte y distribución de las empresas, por lo que un encarecimiento sostenido puede acabar trasladándose a otros bienes y servicios, entre ellos los alimentos, donde el transporte es clave desde las zonas de producción hasta los establecimientos.
Esto no significa que la subida del gasóleo o la gasolina se traslade de forma automática ni en la misma proporción al precio de los alimentos, que depende también de otros factores.
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