
Un vecino de la barriada gaditana de Astilleros ha hecho público un relato detallado de los más de ocho meses de gestiones con el Ayuntamiento de Cádiz para intentar solucionar el problema de anzuelos y restos de pesca abandonados en los paseos de la Bahía, sin que hasta la fecha se haya producido, según denuncia, ninguna actuación efectiva.
Todo comenzó el pasado 25 de enero de 2026, cuando su perro ingirió un anzuelo mientras paseaban por la zona cercana al Parque de Bomberos. El animal tuvo que ser hospitalizado de urgencia y sometido a una endoscopia para extraerle dos anzuelos-trampa con restos de choco, con un coste superior a los 1.500 euros.
Meses de promesas sin resultados
Ese mismo día, el afectado contactó con el alcalde de Cádiz, Bruno García, quien respondió tres días después asegurando que había dado instrucciones para estudiar el problema. A partir de ahí comenzó un intercambio prolongado de mensajes: el 1 de febrero el propio regidor solicitó fotografías de los anzuelos hallados en la zona, y el vecino llegó a enviar más de veinte imágenes y vídeos.
Pese a los sucesivos contactos —en marzo, abril y julio—, el relato describe un patrón repetido de anuncios de medidas (normativa en adaptación, mayor presencia policial, colocación de carteles informativos) que no llegaron a traducirse en soluciones duraderas. Los carteles instalados el 3 de abril, por ejemplo, no llegaron a durar una semana, y bajo ellos mismos aparecieron nuevos anzuelos apenas horas después de su colocación.
La Policía Local, sin constancia de actuaciones
El denunciante asegura que, al consultar directamente con la Policía Local, esta no tenía constancia de ninguna actuación específica sobre el problema. El alcalde, por su parte, trasladó en varias ocasiones que la regulación de la actividad pesquera no depende únicamente del Ayuntamiento, sino también de la Guardia Civil, el SEPRONA y la Junta de Andalucía.
De los anzuelos a la prohibición de mascotas
Uno de los episodios que más malestar generó entre los vecinos se produjo el 2 de julio, cuando, en lugar de reforzar la limpieza o el control de la pesca, el Ayuntamiento instaló carteles que prohíben el acceso de mascotas a las zonas verdes de la barriada. El alcalde justificó la medida señalando que ya se había buscado un emplazamiento para un futuro parking canino, propuesta que los vecinos consideran insuficiente frente a la de un parque canino de mayores dimensiones, similar al existente en la zona de “El Pelícano”, en Puertas de Tierra.
Un problema que va más allá de los anzuelos
El testimonio recoge también otras problemáticas que, según los residentes, se mantienen sin resolver: jardines abandonados, suciedad diaria vinculada a la actividad de los trabajadores de los barcos, presencia de drogas en el entorno del Parque de Bomberos y la piscina, ratas de gran tamaño, excrementos humanos, orines y deterioro del mobiliario urbano, barandillas y pavimento.
Una solicitud formal de actuación
Ante esta situación, los vecinos de Astilleros han solicitado formalmente al Ayuntamiento de Cádiz un plan de intervención específico para la zona, con plazos definidos, responsables identificados y comunicación pública sobre su ejecución. Entre las medidas reclamadas figuran una limpieza urgente y periódica, mayor coordinación policial para el control de la actividad pesquera, la reparación del mobiliario urbano deteriorado, una actuación específica contra la plaga de ratas y la habilitación de un parque canino digno para la barriada.
“La barriada necesita hechos, fechas y actuaciones reales”, concluye el escrito, que insiste en que Astilleros “también forma parte de Cádiz” y reclama que el Ayuntamiento actúe “sin esperar a que el problema llegue a los medios”.
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