
España vuelve a enfrentarse a una tragedia ferroviaria. Esta mañana, en torno a las 8:54 horas, un tren AVE de Renfe ha colisionado por alcance con un convoy de Iryo que cubría la ruta Madrid-Sevilla, en las inmediaciones de la estación de Urda (Toledo), entre esta localidad y Los Yébenes. El balance provisional, todavía sujeto a variaciones, se sitúa en al menos 30 fallecidos y cerca de un centenar de heridos, según ha confirmado la consejera portavoz de la Junta de Castilla-La Mancha, Esther Padilla.
El suceso ha obligado a cortar por completo la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. Según las primeras hipótesis manejadas por Adif, el tren de Renfe habría embestido por detrás al de la operadora privada, cuyos dos últimos vagones habrían descarrilado por el impacto. Entre ambos convoyes viajaban más de 500 personas: el Iryo transportaba 147 pasajeros, incluido un bebé, y el AVE otros 397.
Los servicios de emergencia, entre ellos el Equipo de Grandes Catástrofes de la Guardia Civil, trabajan desde primera hora en la zona, mientras Renfe ha habilitado un servicio lanzadera entre Madrid, Ciudad Real y Puertollano para los viajeros afectados. El Hospital de Toledo ha reforzado sus medios sanitarios para atender a los primeros heridos trasladados desde el lugar del accidente.
Preocupación por el paradero de Fátima Báñez
Entre los pasajeros de uno de los dos trenes viajaba la exministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez, actual presidenta de la Fundación CEOE. Según ha confirmado la dirección nacional del Partido Popular, la política onubense se encontraba a bordo del Iryo, aunque por el momento permanece en paradero desconocido y su familia no ha logrado contactar con ella.
La propia CEOE ha trasladado su inquietud en redes sociales, señalando que sigue pendiente de noticias sobre Báñez, y ha enviado un mensaje de solidaridad a las familias de las víctimas. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha explicado que la exministra viajaba en uno de los vagones más dañados, aunque ha pedido prudencia: ha recordado que es habitual que los móviles no funcionen en este tipo de tragedias y que la zona del siniestro cuenta además con escasa cobertura.
Reacciones institucionales
El Rey Felipe VI se ha interesado por lo ocurrido en una conversación con García-Page, mostrando su consternación por la tragedia. El Gobierno ha apuntado inicialmente a un posible error humano como causa del accidente, aunque Adif insiste en que aún no se ha determinado el origen del choque. También han llegado muestras de apoyo desde el extranjero, como la de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
El accidente de Urda llega apenas nueve meses después del siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba), lo que ha reavivado la inquietud sobre la seguridad en la red de alta velocidad española.
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