
Dos trabajos de la unidad de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen del Rocío, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, han logrado un premio en el congreso nacional de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Según ha detallado la Consejería de Sanidad en una nota de prensa, ambos estudios, que han propuesto una revisión de una toxicidad infrecuente de un tratamiento en cáncer de mama y un nuevo abordaje farmacológico en pacientes con gliomas cerebrales (un tipo de tumor cerebral de crecimiento lento), han sido presentados por residentes del servicio de Oncología.
Así y por un lado, el premio a la mejor comunicación oral ha sido defendida por Diego Martín, y supervisada por la doctora Miriam Alonso, lo que ha tratado de un estudio multicéntrico andaluz coliderado por la unidad de Oncología Médica del hospital sevillano, en el que se analiza el uso del medicamento vorasidenib. Este nuevo tratamiento está dirigido a pacientes con gliomas cerebrales de bajo grado IDH mutados, esto es, un tipo concreto de tumor que afecta principalmente a adultos jóvenes.
Los resultados han mostrado un buen control de la enfermedad y una mejoría de las crisis epilépticas y el estudio ha aportado datos sobre el funcionamiento de este tratamiento fuera de los ensayos clínicos y en la práctica médica habitual, permitiendo retrasar la quimioterapia y radioterapia en estos pacientes.
Por otro lado, el póster de Amal Faida, supervisado por la doctora Mónica Cejuela, ha recibido el primer premio en su categoría, por haber abordado la importancia de los inhibidores de una proteína que controla la división celular alterada en cáncer de mama (CDK4/6), que se utiliza cada vez más en tumores de mama localizado y metastásico. La toxicidad hepática es un efecto adverso poco común y existe poca evidencia sobre su manejo en vida real.
En concreto, han realizado un análisis retrospectivo de 634 pacientes tratados con estos fármacos en el centro sevillano, revisando la incidencia de toxicidad hepática grado =2 y su manejo. La incidencia fue de aproximadamente un 5% y la mayoría de las situaciones adversas se resolvieron, permitiendo mantener el tratamiento con esta clase de fármacos.
Estos datos han apoyado el «uso seguro» de una familia de fármacos que ha mejorado los resultados del cáncer de mama y muestran que la aparición de toxicidad hepática no impide necesariamente continuar el tratamiento con el citado inhibidor de CDK4/6.
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