
El Real Madrid resolvió con autoridad su partido ante el Sevilla (4-0) en un encuentro que sirvió, sobre todo, como confirmación de los cambios introducidos por Mourinho tras el sufrido triunfo en Roma. Sin Vinicius, el equipo blanco mostró una versión más sólida y ordenada, con Valverde actuando de lateral derecho, el regreso de Arda Güler al once y un cambio de banda para Diomande que terminó siendo determinante.
El turco se reafirmó como una pieza clave del equipo, mientras que Diomande, desplegado por el otro costado, generó peligro constante y acabó siendo decisivo tanto en la creación como en el marcador. Mbappé abrió la lata con un gol de gran factura tras una jugada iniciada por el propio Diomande y un taconazo de Bellingham, y más tarde transformó un penalti con un recurso de pico. Diomande y Manu Bueno completaron la goleada, además de un tanto de Militao, que regresó a la competición seis meses después de su lesión.
El encuentro tuvo también su capítulo polémico: el Sevilla reclamó sin éxito una roja a Güler por un codazo a Peque cuando el marcador aún estaba 0-0, en una jornada marcada por la polémica arbitral tras lo sucedido un día antes en el Betis-Barcelona. El técnico sevillista, Luis García, lamentó verse arrastrado por la polémica, pese a que su equipo fue netamente superado sobre el césped.
Con este resultado, el Madrid llega al Clásico en el Camp Nou con la sensación de haber encontrado, por fin, una fórmula estable, aunque el verdadero examen —según reconocen en el club— llegará frente al Barcelona.
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