
Un niño de 18 meses fue atacado por una gaviota en la playa gaditana de La Caleta la tarde del pasado domingo, en un nuevo episodio de la creciente conflictividad entre estas aves y los bañistas. El suceso ha reavivado las quejas de los usuarios habituales del arenal, que denuncian un comportamiento cada vez más audaz por parte de los láridos, especialmente peligroso para los más pequeños.
Según el relato de la madre del menor, Irene Pajarón, el pequeño se había alejado unos diez metros de donde estaba su familia para sentarse junto a su hermano de cinco años y merendar un bocadillo. En ese momento, entre siete y ocho gaviotas rodearon a los hermanos y una de ellas se abalanzó sobre el bebé para quitarle la comida, picándole en las manos. «Evidentemente, él se llevó un susto muy grande, lloró muchísimo», relató Pajarón.
Tras el ataque, la familia acudió al botiquín de la playa, donde le curaron las heridas y le recomendaron acudir a un centro de salud para comprobar que el pequeño tenía al día sus vacunas. Así lo hicieron, y el niño se encuentra bien, con solo las marcas de los picotazos como recuerdo del incidente.
Pajarón ha decidido dar visibilidad a lo ocurrido pese a que su hijo no sufrió consecuencias mayores, porque, según explica, se trata de un problema que los usuarios de la playa sufren de forma habitual. «Comprendo perfectamente que tenemos que convivir con la fauna de los espacios públicos, pero las gaviotas están descontroladas y no sé quién debería ocuparse de esto, pero alguien debería hacerlo», afirmó, cuestionando además que este tipo de incidentes sean compatibles con una playa distinguida con bandera azul.
La propia testigo recordó que esa misma mañana otro bañista tuvo que ahuyentar con una silla a una gaviota que trataba de acceder a la bolsa donde guardaba su almuerzo, una escena que, según indicó, se ha convertido ya en algo habitual en La Caleta.
El caso también ha tenido eco político. La concejala socialista Natalia Álvarez se ha pronunciado en redes sociales sobre el ataque al bebé, pidiendo abordar la cuestión «sin alarmismos y sin culpar a la fauna» y vinculando el problema a la gestión de la basura en el litoral. «Cuando en nuestras playas aumentan los restos de comida, envases, bolsas o papeleras desbordadas, estamos creando una fuente de alimento fácil para las gaviotas y favoreciendo que se acerquen cada vez más a las personas», señaló la edil, quien insistió en que la solución «no va de eliminar gaviotas», sino de prevenir, mejorando la limpieza y la gestión de residuos en las playas.
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